La movilización de los trabajadores pertenecientes al Sindicato N°2 de la minera Mantoverde entró en una etapa crítica tras cumplir más de un mes de huelga indefinida. Esta medida de fuerza, que cuenta con el respaldo de la mayoría de los operarios directos, surge como respuesta a una propuesta de contrato colectivo que el gremio considera insuficiente frente a las proyecciones de crecimiento de la compañía tras la expansión de sus operaciones de sulfuros, todo esto en medio de la reanudación parcial de la faena.
Para la base trabajadora, la negociación no solo representa una disputa por reajustes salariales, sino un reconocimiento necesario al esfuerzo operativo realizado para consolidar a Mantoverde como un activo clave en la producción de cobre a nivel regional.
El escenario actual está marcado por una profunda tensión tras la reciente resolución judicial que permitió el ingreso de la fuerza pública para asegurar el funcionamiento de la planta desalinizadora. Desde la visión de los trabajadores, esta acción debilita el ejercicio legítimo del derecho a huelga, ya que facilita que la empresa reanude sus procesos productivos sin haber resuelto primero el conflicto laboral en la mesa de diálogo.
La dirigencia sindical manifestó su preocupación por el uso de personal de supervisión y contratistas externos para alcanzar hasta un setenta y cinco por ciento de la capacidad operativa, lo cual es interpretado por los trabajadores como una estrategia que busca invisibilizar el impacto de la ausencia de la mano de obra calificada en las faenas.
A pesar de la reanudación parcial de las actividades por parte de la administración de Capstone Copper, el ánimo entre los socios del sindicato permanece firme en la búsqueda de garantías que aseguren condiciones laborales justas y estabilidad a largo plazo.
La organización gremial enfatiza que la sostenibilidad de la operación depende directamente del bienestar de sus trabajadores y de la capacidad de la empresa para alcanzar acuerdos que no vulneren la dignidad del personal movilizado. Mientras la paralización continúa, el foco de los trabajadores se mantiene en la denuncia de incidentes de seguridad en los perímetros de la mina y en la exigencia de retomar una negociación de buena fe que responda efectivamente a sus demandas históricas.
