La Ley N° 21.735, publicada en marzo de 2025, introdujo la reforma más importante al sistema previsional chileno en las últimas décadas. La normativa mantuvo el esquema de capitalización individual, por lo que el 10% de cotización obligatoria continúa depositándose en la cuenta personal de cada trabajador, administrada por las AFP. A ello se suma un nuevo aporte del empleador, que comenzó a aplicarse en agosto de 2025 y aumentará gradualmente hasta alcanzar un 8,5% de la remuneración imponible en 2033, destinado a financiar el nuevo Seguro Social Previsional.
Entre los principales cambios también se encuentra el reemplazo de los multifondos por los Fondos Generacionales, que ajustan automáticamente el nivel de riesgo de las inversiones según la edad del afiliado. Asimismo, la reforma contempla un incremento gradual de la Pensión Garantizada Universal (PGU) hasta los $250.000, beneficio que se está implementando por tramos etarios y que llegará a todos los beneficiarios de 65 años o más hacia 2027.
Desde enero de 2026, además, comenzaron a regir dos nuevos beneficios solidarios. El primero es la Compensación a Mujeres por Expectativas de Vida, destinada a reducir la brecha en las pensiones entre hombres y mujeres con igual ahorro previsional. El segundo es el Beneficio por Años Cotizados (BAC), que entrega un monto adicional a quienes acrediten extensas trayectorias laborales y cumplan con los requisitos establecidos por la ley.
Pese a estas mejoras, un análisis elaborado por Lascar Wealth Management, junto al equipo previsional de Alfredo Cruz, advierte que el impacto de la reforma sería insuficiente para garantizar pensiones que permitan mantener el nivel de vida durante la jubilación. Según el estudio, la tasa de reemplazo —es decir, el porcentaje del sueldo que recibe una persona al pensionarse— podría aumentar desde un 34,4% bajo el sistema anterior hasta cerca de un 53% para quienes coticen de manera continua durante 40 años y accedan a todos los beneficios de la reforma.
El informe agrega que, incluso considerando beneficios como el BAC y la compensación para mujeres, la tasa de reemplazo podría situarse entre un 55% y un 60%, cifra que sigue por debajo del 70% que la consultora considera necesario para mantener un estándar de vida similar al de la etapa laboral. Asimismo, advierte que los trabajadores más jóvenes no deberían confiar únicamente en las mejoras incorporadas por la reforma y recomienda complementar el ahorro obligatorio mediante mecanismos como el Ahorro Previsional Voluntario (APV).
A un año y medio de la promulgación de la ley, la reforma previsional ya muestra avances concretos con el aumento gradual de la PGU y la implementación de los nuevos beneficios solidarios. Sin embargo, el debate entre especialistas se mantiene abierto respecto de si estos cambios serán suficientes para asegurar pensiones adecuadas y una vejez con mayor estabilidad económica.
