El recrudecimiento de las tensiones bélicas entre Irán e Israel provocó una fuerte reacción en los mercados de materias primas, impulsando el precio del cobre por sobre los 4,20 dólares la libra en la Bolsa de Metales de Londres. La escalada militar en una zona estratégica para el flujo energético global generó una ola de compras por refugio y temor a una interrupción en las cadenas de suministro. Los analistas internacionales advirtieron que la volatilidad se mantendrá en niveles elevados mientras no exista una señal clara de desescalada en el Golfo Pérsico.
La industria minera nacional observó con cautela este incremento de valor, ya que el alza en la cotización del metal rojo vino acompañada de un aumento sostenido en el precio del petróleo crudo. Para las operaciones en Chile, este escenario representó una presión directa sobre los costos de producción, especialmente en los procesos de extracción y transporte que dependen del diésel. Expertos del sector señalaron que el beneficio de un precio del cobre más alto podría verse neutralizado por el encarecimiento de los insumos energéticos básicos para las faenas.
El informe de coyuntura del mercado minero detalló que la incertidumbre geopolítica afectó también el valor de la logística marítima, con un incremento en las primas de seguros para los fletes que transitan por rutas cercanas al conflicto. Esta situación impactó la planificación de las grandes compañías mineras que operan en el país, las cuales debieron ajustar sus proyecciones de flujo de caja ante la inestabilidad de los mercados financieros. La depreciación del peso chileno frente al dólar fue otro de los efectos colaterales registrados durante las últimas jornadas de negociación.
Las autoridades del Ministerio de Minería manifestaron que el país se encuentra en una posición de observación activa frente a la crisis en Medio Oriente. A pesar del aumento en los ingresos fiscales proyectados por la venta de cobre, el Gobierno enfatizó la necesidad de mantener la disciplina en el gasto ante la posible persistencia de una inflación importada por los combustibles. El Consejo de Ministros para la Minería programó sesiones extraordinarias para evaluar planes de contingencia en caso de que el suministro de ciertos reactivos químicos importados sufra retrasos.
Las principales compañías del sector, incluyendo a Codelco y multinacionales privadas, reforzaron sus estrategias de eficiencia energética para mitigar el impacto del crudo en sus balances. La aceleración de contratos de energías renovables y la optimización de rutas de transporte terrestre se volvieron prioridades críticas en el corto plazo. Los ejecutivos de la industria coincidieron en que, aunque el precio del cobre es favorable para la inversión, la inestabilidad global introduce un factor de riesgo que podría postergar decisiones sobre nuevos proyectos de expansión.
La evolución del conflicto entre Irán e Israel seguirá marcando la pauta de los mercados de commodities durante el cierre del primer trimestre de 2026. Los operadores bursátiles permanecieron atentos a cualquier cierre del Estrecho de Ormuz, lo que podría llevar el precio del petróleo a máximos históricos y profundizar la crisis energética global. En el ámbito local, la Comisión Chilena del Cobre preparó una actualización de sus proyecciones anuales para reflejar este nuevo entorno de alta complejidad y riesgos cruzados para la economía nacional.
