Anthropic, la empresa estadounidense creadora del asistente de inteligencia artificial Claude, dio a conocer un nuevo modelo económico que proyecta cómo la inteligencia artificial podría transformar el crecimiento, el empleo, los salarios y la distribución del ingreso en Estados Unidos hacia 2030. Fundada en 2021 en San Francisco por un grupo de exinvestigadores de OpenAI —entre ellos los hermanos Dario Amodei (actual CEO) y Daniela Amodei (presidenta)—, la compañía se ha posicionado como un desarrollador de IA centrado en la seguridad, y cuenta además con un equipo de investigación económica dedicado a estudiar los efectos de esta tecnología en el mercado laboral.
El ejercicio, elaborado por ese equipo, se titula «Economic Scenarios for Transformative AI» (Escenarios económicos para una IA transformadora) y fue publicado junto a una herramienta interactiva llamada Econ Scenario Explorer, que permite a los usuarios ajustar supuestos sobre capacidad y adopción de la IA para ver sus efectos proyectados.
El estudio plantea tres escenarios que dependen de cinco variables: la proporción de tareas que la IA afecta, la velocidad de difusión de su uso, la ganancia de productividad por tarea automatizada, el reparto entre automatización y aumento del trabajo humano, y el ritmo al que se crean nuevas tareas laborales. Según el modelo, cuando los trabajadores del conocimiento desplazados deben buscar empleo en otras ocupaciones, las fricciones del mercado laboral pueden generar desempleo sostenido.
Los tres escenarios
Escenario modesto: el impacto de la IA sería comparable al que tuvo internet, con ganancias que se mantienen dentro del rango histórico de las grandes tecnologías y emergen de forma gradual. El PIB estadounidense llegaría a US$34,1 billones en 2030, un 1,6% por sobre una economía sin IA, con una tasa de desempleo general de 3,9% (apenas sobre el 3,8% base del modelo) y una caída del empleo cognitivo de solo 0,5% respecto de mediados de 2026.
Escenario sustancial: aquí la IA transformaría buena parte del trabajo de conocimiento. El PIB alcanzaría los US$36,3 billones (+8,3%), con un crecimiento anual de 5,4% —una cifra que el propio informe compara con el 4,7% de expansión que tuvo la economía estadounidense en 1999, en la cúspide del boom de las puntocom—. El desempleo entre trabajadores del conocimiento subiría de 2,9% a 4,5%, y sus salarios caerían levemente (-0,3%) frente a una economía sin IA, mientras que los del resto de los trabajadores subirían.
Escenario extremo: es el más disruptivo. La IA sería más productiva que los humanos en la gran mayoría de las tareas de conocimiento, las ejecutaría de forma prácticamente autónoma y generaría pocas tareas nuevas para las personas. Ese escenario probablemente requeriría sistemas capaces de mejorarse a sí mismos de manera recursiva. El PIB llegaría a US$44,4 billones (+32,4%), con un crecimiento anual de hasta 15% —lo que implicaría duplicar el tamaño de la economía cada 4,5 años—. El desempleo total alcanzaría 11,9% y el de los trabajadores profesionales treparía a 17,9%, un nivel peor que cualquiera registrado en Estados Unidos tras la Segunda Guerra Mundial.
El modelo advierte que programadores, trabajadores de call centers y otras ocupaciones intensivas en conocimiento podrían verse forzados a migrar hacia empleos menos expuestos a la automatización, como electricistas o enfermeros, un tránsito que no sería inmediato y que requeriría nuevas competencias y tiempo de adaptación.
En materia salarial, las diferencias también se amplían: en el escenario sustancial, las remuneraciones del trabajo de conocimiento prácticamente no varían (-0,3%), mientras las del resto de los trabajadores suben 5,9%. En el escenario extremo la brecha se dispara: los salarios del trabajo de conocimiento caen 11,5%, y los del resto de los trabajadores suben 33,6%.
El cambio también se refleja en la distribución del ingreso entre capital y trabajo. Actualmente, alrededor de 60 centavos de cada dólar producido van a los trabajadores y 40 centavos al capital. En el escenario extremo, esa relación se invierte de forma drástica: la participación del trabajo en el PIB caería de 60% a 45,2%, mientras el capital capturaría el 54,8% restante.
Anthropic complementó el modelo con una encuesta realizada en agosto a 10.980 adultos estadounidenses sobre sus expectativas frente al desarrollo de la IA. El encuestado típico proyectó un escenario cercano al «sustancial»: una economía cerca de 10% mayor hacia 2030 y una tasa de desempleo general cercana al 5%. Alrededor de un 10% de los participantes mostró expectativas compatibles con el escenario extremo.
La publicación del estudio generó comentarios en la prensa especializada internacional porque recontextualiza declaraciones previas del propio CEO de Anthropic, quien en mayo de 2025 había advertido que hasta la mitad de los empleos de oficina de nivel inicial podrían desaparecer hacia 2030, con un desempleo de entre 10% y 20%. Esas cifras calzan justamente con el escenario extremo del nuevo modelo, lo que ha llevado a algunos analistas a señalar que el propio estudio de la compañía sitúa las advertencias más alarmistas de su CEO como el desenlace menos probable, no el más plausible.
Las salvedades del propio estudio
Anthropic enfatizó que estos resultados no constituyen una predicción. El modelo excluye variables relevantes como las respuestas de política económica, los ciclos económicos, posibles disrupciones financieras, los efectos sobre la demanda agregada o la eventual aparición de robots físicos altamente capaces, todos factores que podrían alterar sustancialmente cualquiera de los tres escenarios proyectados.
