Dos indicadores publicados esta semana por el Instituto Nacional de Estadísticas (INE) muestran una misma tendencia: los chilenos están recuperando poder adquisitivo, en la medida en que los sueldos crecen por sobre una inflación que sigue moderándose y acercándose a la meta del Banco Central.
El Índice Real de Remuneraciones —que mide la evolución de los sueldos descontando el efecto de la inflación— registró un crecimiento de 3,2% en doce meses durante junio y acumuló un alza de 2,3% entre enero y junio de 2026. El resultado estuvo favorecido por una variación de 0% del IPC ese mes, y representa una recuperación respecto de meses anteriores, cuando el alza de los combustibles había golpeado el poder adquisitivo de los trabajadores.
En paralelo, el Índice Nominal de Remuneraciones anotó un incremento de 7,7% en doce meses, mientras que el Índice de Costos Laborales avanzó 8,4%. Comercio, industria manufacturera y construcción fueron los sectores que más incidieron en el crecimiento anual de ambos indicadores.
La remuneración media por hora ordinaria alcanzó los $7.523 en junio, un 8% más que un año antes. Por sexo, las mujeres promediaron $7.328 por hora (+8,4% anual) y los hombres $7.703 (+7,7% anual), lo que significa que persiste una brecha salarial de 4,9% en contra de las mujeres.
Un día después de conocerse estas cifras, el INE publicó el IPC de julio, que mostró una variación mensual de apenas 0,1% —luego del 0% de junio— y una inflación acumulada de 2,9% en lo que va de 2026. La variación en doce meses cayó con fuerza, desde 4,3% en junio hasta 3,5% en julio, acercándose nuevamente a la meta de 3% del Banco Central.
Diez de las trece divisiones del IPC tuvieron incidencias positivas en julio. Las mayores presiones al alza vinieron de alimentos y bebidas no alcohólicas (+0,7%), con hortalizas, legumbres y tubérculos subiendo 2,6% y frutas de estación un 6,6%, y de vivienda y servicios básicos (+0,7%), impulsada por la electricidad (+2,4%) y los arriendos (+0,6%).
El contrapeso vino de transporte, que cayó 3,5% en el mes gracias a la baja de los combustibles: la gasolina retrocedió 8,5% y el diésel 13,5%, mientras los pasajes aéreos bajaron 9,4%.
Emanoelle Santos, analista de la app de inversiones XTB, señaló que la moderación de julio es una señal favorable, aunque advirtió que buena parte de ella se explica por la caída puntual de los combustibles. Según indicó, las medidas menos volátiles del IPC mostraron mayor presión —con el IPC sin alimentos y energía subiendo 0,4% y el IPC sin volátiles 0,5%—, lo que sugiere que Chile retoma una trayectoria de desinflación, pero todavía sin hablar de una normalización completa.
Con la inflación acercándose a la meta y los salarios reales creciendo por encima de ella, el desafío para el segundo semestre será sostener esa combinación, especialmente si el efecto puntual de los combustibles se revierte en los próximos meses.
