Un severo impacto financiero y productivo dejó el paso de los recientes sistemas frontales en la pequeña minería de las regiones de Atacama y Coquimbo. De acuerdo con el catastro analizado en la Comisión de Minería y Energía del Senado, un total de 383 faenas resultaron con algún grado de afectación en su infraestructura y accesos, lo que provocará la pérdida estimada de cerca de 90 mil toneladas de producción minera, golpeando directamente el flujo de caja de los pirquineros y pequeños productores locales.
El subsecretario de Minería e integrante del directorio de la Empresa Nacional de Minería (Enami), Álvaro González, advirtió sobre la gravedad del diagnóstico, precisando que dentro del grupo de faenas golpeadas hay más de 100 que se encuentran en un estado crítico o derechamente paralizadas. Ante este escenario, la Confederación Minera de Chile y gremios locales han levantado las alarmas en el Congreso, manifestando su preocupación debido a que los diálogos con el Ejecutivo aún no se traducen en ayuda económica concreta e inmediata para la reconstrucción de los frentes de trabajo.
Frente a la urgencia, a nivel regional se han comenzado a articular los primeros mecanismos de contingencia. El Gobierno Regional de Atacama anunció la estructuración de un Programa de Reactivación económica junto a Corfo, iniciativa que buscará inyectar más de $3.000 millones provenientes del Fondo Nacional de Desarrollo Regional (FNDR), sumados a un aporte de $240 millones por parte del organismo fomento.
Pese a estos anuncios, desde el sector minero insisten en acelerar la entrega de recursos y líneas de financiamiento operativo. Los productores enfatizan que la continuidad del empleo en los pueblos mineros del norte chico depende de la rapidez con que se rehabiliten las rutas y se entreguen subsidios para el drenaje y reparación de los yacimientos paralizados.
