Correos secretos muestran que el presidente ejecutivo de Codelco autorizó el «maquillaje» de la producción

Un giro aún más destructivo tomó el escándalo que sacude a Codelco, luego de que se filtraran correos electrónicos internos que apuntarían directamente al presidente ejecutivo de la estatal. Los mensajes revelarían que la máxima autoridad operacional de la cuprífera no solo estaba al tanto, sino que visó las gestiones para abultar de manera artificial los registros de producción de cobre fino durante el año 2025.

​La filtración de estas comunicaciones internas echa por tierra la tesis inicial de la compañía, que apuntaba a que la manipulación de las 27 mil toneladas de excedentes era una maniobra aislada ejecutada a espaldas de la mesa directiva por el alto ejecutivo desvinculado la semana pasada. Los correos electrónicos demuestran un intercambio de datos y planificaciones que salpican directamente a la principal línea de mando del holding minero.

​De acuerdo con los antecedentes técnicos que ya están en manos de las comisiones fiscalizadoras, en las comunicaciones se coordinaba explícitamente el ajuste de los balances de extracción para asegurar que las divisiones en crisis simularan cumplir con las metas presupuestarias. Este «maquillaje» financiero fue el que terminó gatillando el pago de millonarios bonos de desempeño que hoy la corporación pretende que sean devueltos por más de 6 mil trabajadores.

​La aparición de estos correos agrava la posición del Ejecutivo y del biministro de Energía y Minería, Daniel Mas, quien días atrás había estallado declarando que Codelco se encontraba «fuera de control». Con los nuevos antecedentes, la presión política se ha volcado con fuerza sobre La Moneda para exigir la salida inmediata del presidente ejecutivo y de los directores que respaldaron los informes de gestión adulterados ante los mercados internacionales.

​Se espera que este masivo flujo de correos institucionales sea incorporado de manera urgente a la denuncia penal que sustancia el Ministerio Público por fraude y falsificación de datos públicos. En tanto, los sindicatos base de Chuquicamata y del norte del país ya han endurecido su postura, utilizando estas pruebas para ratificar que los trabajadores operaron de buena fe y que el descalabro ético y administrativo proviene de la cúpula de la estatal.